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Kobrea ajusta la perforación en El Perdido y relanza el objetivo con un nuevo pozo

  • Foto del escritor: Edu Gajardo
    Edu Gajardo
  • 13 abr
  • 3 Min. de lectura

El DD26ELP004 fue interrumpido por una falla, pero el programa continúa con un quinto sondeo orientado a completar el target en profundidad.

El avance del programa de exploración en el sistema de pórfido El Perdido por parte Kobrea Explorations, derivó en una reconfiguración técnica y operativa de los sondajes, a partir de condicionantes geológicos identificados durante la perforación y validados en paralelo por la tramitación ambiental en Mendoza, en un contexto en el que la compañía avanzó con la ejecución de un nuevo pozo para dar continuidad al objetivo exploratorio.


En una primera instancia, el programa contempló la ejecución de tres pozos diamantinos, a los que posteriormente se sumó un cuarto sondeo (DD26ELP004), diseñado para alcanzar una profundidad objetivo de 600 metros y extender en profundidad una zona mineralizada previamente interceptada, asociada a vetillas tipo stockwork de pirita, calcopirita y molibdenita alojadas en un pórfido de diorita de cuarzo con alteración potásica.


Sin embargo, durante su ejecución, el DD26ELP004 debió ser abandonado a los 200 metros, como consecuencia de la intersección de una zona de falla de gran desarrollo, caracterizada por roca intensamente fracturada e inestable, que impidió la continuidad de la perforación en condiciones seguras.


Previo a su interrupción, el sondeo logró atravesar 128 metros de roca lixiviada e interceptar una zona de enriquecimiento secundario con calcocita, reconocida hasta aproximadamente los 168 metros, antes de ingresar en el dominio estructural que condicionó su abandono.


En paralelo a este evento operativo, la empresa ya había identificado la necesidad de ajustar la geometría de perforación. A partir de la información geológica obtenida en los primeros pozos, se detectó la presencia de una intrusión de diorita tardía que interfería con la trayectoria prevista de los sondajes, impidiendo alcanzar los objetivos mineralizados desde la plataforma original. Frente a esta condición, se definió la relocalización del punto de perforación aproximadamente 240 metros hacia el este, con el objetivo de evitar dicha interferencia y recuperar la capacidad de testeo del sistema en profundidad.


Este ajuste se materializó en la planificación de una nueva plataforma de perforación y la ejecución de un pozo adicional, con una profundidad estimada de hasta 600 metros, como parte de la ampliación del programa exploratorio. La modificación fue presentada ante la Autoridad Ambiental Minera como una adecuación operativa dentro del mismo proyecto, sin cambios en la escala, metodología ni impacto ambiental, manteniendo el uso de infraestructura existente y sumando únicamente un acceso adicional de aproximadamente 170 metros.


En términos operativos, la transición fue inmediata. Tras la interrupción del DD26ELP004, Kobrea avanzó con la ejecución del pozo DD26ELP005, iniciado el 1 de abril de 2026 desde la plataforma N°2, bajo la operación de Major Drilling Argentina, con el objetivo de completar el target original que había quedado inconcluso.


Este proceso se dio en paralelo a la tramitación administrativa del proyecto, en la que la autoridad minera de Mendoza concluyó que la empresa había cumplido con el marco normativo vigente, procediendo a aprobar la actualización del Informe de Impacto Ambiental y autorizar la ampliación del programa de perforaciones, incluyendo la incorporación de nuevas plataformas y sondajes dentro del área ya evaluada.


Adicionalmente, la empresa planteó la urgencia de ejecutar el nuevo pozo dentro de la ventana operativa actual, ante la proximidad del invierno en alta montaña, señalando que la inversión asociada -superior a USD 500.000- y la obtención de resultados en esta etapa resultan determinantes para asegurar la continuidad del financiamiento de futuras campañas exploratorias.


En conjunto, la secuencia muestra un proceso típico de exploración en sistemas complejos: la identificación de controles geológicos no previstos, que afectan la geometría de perforación, y la posterior adaptación técnica del programa, mediante la relocalización de sondajes y la incorporación de nuevas plataformas, manteniendo la continuidad del objetivo exploratorio en profundidad.

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