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Nación vuelve a Sierra Pintada y reactiva el foco sobre el uranio en Mendoza

  • Foto del escritor: Edu Gajardo
    Edu Gajardo
  • 24 jun
  • 2 min de lectura

La visita de la Secretaría de Asuntos Nucleares al histórico complejo de San Rafael coincide con un escenario de creciente actividad privada sobre Huemul y Corcovo.

La visita de funcionarios nacionales a Sierra Pintada volvió a poner al complejo sanrafaelino dentro de la discusión sobre el uranio en Argentina. Con la remediación ambiental en marcha, la presencia de la Secretaría de Asuntos Nucleares expuso el interés del Estado por reposicionar este activo dentro de una estrategia de largo plazo orientada a recuperar producción y fortalecer la cadena nuclear.


La definición más directa llegó de Federico Ramos Napoli, secretario de Asuntos Nucleares, quien sostuvo: “Desde la creación de la Secretaría de Asuntos Nucleares identificamos como una prioridad la construcción de licencia social en torno a la minería de uranio”.


La declaración introduce un cambio de enfoque. Hasta ahora Sierra Pintada había quedado asociada principalmente al proceso de remediación ambiental. Ahora, el discurso nacional incorpora la necesidad de construir condiciones políticas y sociales para una eventual reactivación productiva.


Sierra Pintada conserva una posición singular dentro del mapa uranífero argentino. Entre 1975 y 1997 produjo unas 1.600 toneladas de uranio y todavía es considerado el mayor yacimiento conocido del país. A eso se suma infraestructura industrial, sistemas de tratamiento y licencia regulatoria vigente, elementos que lo diferencian de otros desarrollos.


En paralelo, Mendoza también concentra nuevos movimientos desde el sector privado.

Jaguar Uranium avanza con exploración en Huemul, uno de los distritos históricos de uranio de la provincia. La compañía busca profundizar trabajos sobre áreas con antecedentes geológicos conocidos y ampliar su posicionamiento dentro del segmento.


A ese escenario se suma Blue Sky Uranium, que también incorporó a Mendoza dentro de su radar y apunta a Corcovo como uno de sus objetivos de expansión. La compañía evalúa la posibilidad de aplicar recuperación In Situ (ISR), una técnica que permite recuperar uranio directamente desde el subsuelo mediante soluciones lixiviantes, sin necesidad de desarrollar parte de la infraestructura convencional de minería a cielo abierto.


El cuadro actual muestra dos caminos sobre un mismo mineral. Por un lado, Sierra Pintada concentra la apuesta estatal apoyada en infraestructura existente, antecedentes productivos y capacidad instalada. Por otro, el sector privado avanza con nuevos proyectos y modelos tecnológicos sobre áreas que vuelven a ganar valor dentro del mercado del uranio.


Con esos movimientos, Mendoza concentra hoy parte importante de la actividad uranífera que vuelve a reactivarse en Argentina, tanto desde activos históricos como desde nuevas etapas de exploración.


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