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PSJ mantiene abierta la puerta al Atlántico y su red energética empieza a ganar escala regional

  • Foto del escritor: Edu Gajardo
    Edu Gajardo
  • 30 jun
  • 3 min de lectura

La logística del proyecto sigue midiendo alternativas entre Chile y Rosario, mientras la infraestructura eléctrica diseñada para Uspallata ya aparece dentro de una opción formal para Los Azules.



PSJ Cobre Mendocino avanza sobre dos de las variables operativas más sensibles para cualquier proyecto cuprífero: energía y logística. En ambos frentes, el esquema ya tiene una estructura definida, aunque con alcances distintos.


En energía, el proyecto ya consolidó una hoja de ruta concreta con la Estación Transformadora San Jorge y una nueva Línea de Alta Tensión de 220 kV forman la base del sistema que abastecerá la futura operación en Uspallata. Esa infraestructura ya empezó a proyectarse más allá de Mendoza: Los Azules la incorporó como una alternativa concreta dentro de su planificación energética en San Juan.


En logística, el esquema muestra otra dinámica. El Informe de Impacto Ambiental de PSJ establece la salida por puertos del Pacífico como vía principal para exportar concentrado, en línea con la cercanía territorial y la configuración natural del proyecto. Pero esa no es la única alternativa bajo evaluación. La compañía mantiene activa una variante por el Atlántico, una opción que sigue dentro de la ecuación logística.


El cruce empieza a mostrar una particularidad: mientras PSJ estructura la infraestructura para producir, esa misma red energética empieza a ser considerada por otros proyectos, mientras la salida comercial sigue evaluando corredores sobre ambos océanos.


La energía: una hoja de ruta definida


Para sostener su futura operación en Uspallata, PSJ ya definió la infraestructura eléctrica que utilizará durante construcción y producción.


El esquema parte desde la futura Estación Transformadora Mendoza Norte, una obra que hoy se encuentra en licitación y que funcionará como nuevo nodo de transferencia dentro del sistema provincial. La estación fue diseñada en 220/132/13,2 kV e incorpora dos transformadores de potencia de 150/150/55 MVA, además de nuevas playas de maniobra y su vinculación con la línea troncal Cruz de Piedra–San Juan.


Desde allí se proyecta otra pieza: la futura Estación Transformadora San Jorge 220/33 kV, infraestructura específica del proyecto, que permitirá bajar la energía a niveles operativos para la planta.


Ambos puntos estarán conectados mediante una nueva Línea de Alta Tensión de 220 kV, una obra que forma parte del acuerdo firmado entre PSJ y Distrocuyo para avanzar sobre ingeniería y conexión al sistema.


Ese circuito será el encargado de sostener toda la operación industrial del proyecto, que contempla trituración, molienda, flotación, espesamiento, filtrado y bombeo, además de toda la infraestructura auxiliar y servicios de campamento.


El diseño responde a una operación proyectada sobre 10 millones de toneladas anuales de procesamiento, con una producción inicial estimada en 40.000 toneladas de cobre fino por año, con posibilidad de ampliar esa capacidad en etapas posteriores.


En términos operativos, el esquema apunta a asegurar potencia firme, estabilidad de suministro y capacidad suficiente para acompañar una operación de alta demanda energética, una condición central para cualquier proyecto de cobre por flotación.


La infraestructura de PSJ dentro de la planificación de Los Azules


Los Azules incorporó dentro de su hoja de ruta una alternativa energética vía Mendoza, en un esquema que contempla la participación de YPF Luz y toma como referencia la infraestructura que PSJ desarrolla junto a Distrocuyo.


No se trata del esquema principal del proyecto sanjuanino, pero sí de una alternativa formal incluida dentro de su planificación operativa.


Ese dato incorpora una nueva lectura sobre la infraestructura mendocina: la red que hoy se estructura para abastecer a PSJ ya empezó a ingresar dentro de la planificación energética de otro de los proyectos cupríferos más avanzados del país.


La salida logística y la puerta atlántica


En paralelo, PSJ mantiene activa su evaluación logística. El esquema principal sigue apuntando al Pacífico, una decisión respaldada por la geografía del proyecto y por la cercanía con puertos chilenos.


Según explicó Fabián Gregorio -CEO de PSJ- durante un foro en Chile, la diferencia de distancia es concreta: 350 kilómetros hacia Chile frente a 850 kilómetros hacia Rosario. Ese diferencial sigue posicionando a Chile como la salida más eficiente desde el punto de vista territorial.


Pero la compañía también mantiene dentro de su análisis la alternativa atlántica. Esa opción incorpora otras variables operativas: mayor proporción de trayectos llanos, menor exposición climática y otras condiciones logísticas para transporte pesado.


El dato no modifica la hoja de ruta principal, pero confirma que la ecuación logística todavía incorpora más de una vía para la salida comercial.

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