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La IA presiona y aumentará la demanda de cobre en 24% para 2035

  • Foto del escritor: Edu Gajardo
    Edu Gajardo
  • 13 nov 2025
  • 2 Min. de lectura

Wood Mackenzie proyecta que el metal rojo alcanzará los 42.7 Mtpa en 2035. Proyectos clave del país deben agilizar su etapa de producción para capitalizar la ventana de escasez global.



La demanda global de cobre aumentará un 24% hasta 2035. La proyección de Wood Mackenzie subraya la presión sobre el metal rojo, indispensable para la electrificación mundial y los nuevos motores disruptivos del consumo.


Según el escenario base de la consultora, la demanda total de cobre alcanzará los 42.7 millones de toneladas anuales (Mtpa) en ese período. Este crecimiento resulta impulsado principalmente por el desarrollo económico global y la electrificación.


Entre los factores que introducen una volatilidad significativa, Wood Mackenzie identifica cuatro poderosos disruptores. Entre estos, los centros de datos y la inteligencia artificial (IA) generan una demanda inelástica , ajena a las fluctuaciones de precios. El planeta necesitará cerca de 42.7 millones de toneladas anuales (Mtpa) de cobre para ese año.


Esta dinámica en un sector incipiente convierte a los centros de datos en una fuente de demanda impredecible y volátil. La consultora estima que la IA consumirá 2,200 TWh adicionales de electricidad para 2035, según el análisis de proyectos globales de centros de datos.


Este escenario impone una urgencia sin precedentes a los países con reservas. Argentina, con su cartera de proyectos de cobre de clase mundial, posee la oportunidad de capitalizar este mercado alcista, pero requiere acelerar dramáticamente los tiempos.


Los cuatro factores disruptivos y la ventana de oportunidad argentina


El contexto de la transición energética redefine la demanda estructural, requiriendo un suministro adicional constante de 2 Mtpa de cobre en la próxima década, solo para facilitar el cambio hacia las energías renovables. Para algunos países, este impulso no solo se trata de descarbonización, sino de independencia y seguridad energética.


Los cuatro factores disruptivos que afectan el consumo de cobre son:

  1. Transición energética: Vehículos eléctricos (VE), energías renovables e infraestructura de red.

  2. Centros de datos: La explosión de demanda eléctrica impulsada por la IA.

  3. Gasto en defensa: Principalmente el aumento del gasto de Europa.

  4. Dinámicas de mercado: Otros factores ligados a la cadena de suministro y el impacto geopolítico.


Los principales proyectos cupríferos del país deben ingresar a la fase de producción años antes del pico de demanda proyectado para 2035. Esta anticipación resulta crucial para asegurar el suministro y capturar los precios altos que Wood Mackenzie anticipa debido a la escasez global de oferta.


Si los grandes yacimientos argentinos no comienzan la construcción hoy, el país perderá la oportunidad de ser un proveedor clave justo cuando el mundo más necesita el metal. El riesgo es que la falta de inversión orgánica global en nuevas minas —el principal cuello de botella de la industria— transforme la oportunidad argentina en una demora que convierte la escasez en el mercado en una inacción local.

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