Las plantas de beneficio, nuevo eje del control minero en Mendoza
- Edu Gajardo
- hace 4 horas
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La Provincia comenzó a focalizar la fiscalización en los establecimientos donde se procesan minerales, cerrando el circuito de trazabilidad y trasladando el control desde el yacimiento hacia el corazón industrial de la cadena.

La minería mendocina comenzó a mostrar en las últimas semanas un cambio relevante en su esquema de fiscalización. El control estatal empezó a desplazarse hacia un punto históricamente sensible de la cadena productiva: las plantas de tratamiento y beneficio de minerales.
El foco dejó de concentrarse exclusivamente en el yacimiento o en los controles en ruta y pasó a ubicarse en el eslabón industrial donde confluyen materiales de distintos orígenes y donde, durante años, las responsabilidades quedaron diluidas. Hormigoneras, plantas de áridos y establecimientos de procesamiento pasaron a ocupar el centro de una estrategia orientada a cerrar el circuito de trazabilidad minera en la provincia.
Este giro se apoya en la implementación efectiva de la Guía de Tránsito de Minerales (GTM), instrumento previsto en el nuevo Código de Procedimiento Minero y obligatorio desde el 5 de enero de 2026. La Policía Ambiental Minera (PAM) comenzó a verificar su cumplimiento directamente en los accesos a las plantas de beneficio, controlando la documentación de ingreso de los minerales y también la emitida hacia los destinos finales de los productos procesados. El objetivo es verificar la trazabilidad de los materiales, la legalidad de su origen y el cumplimiento de la normativa vigente.
La lógica es clara: las plantas concentran el acceso al mercado y allí se define, en términos operativos, si un mineral puede circular dentro del sistema formal. Por ese motivo, se transforman en el punto más eficiente para ejercer control efectivo.
Claves del sistema
En estos establecimientos confluyen materiales provenientes de minas de tercera categoría, canteras y productores de distinta escala, lo que las convierte en el espacio clave para verificar derechos mineros, volúmenes declarados, tipo de sustancia transportada, destino final y condiciones de transporte.
Los operativos recientes de la PAM incorporaron además controles sobre el estado de los vehículos, la identificación obligatoria del transporte minero y las condiciones de seguridad exigidas por la normativa, reforzando un esquema que busca recomponer una trazabilidad que durante años resultó incompleta, especialmente en la minería no metalífera.
Este enfoque se sustenta en la ley y la resolución que definieron obligaciones documentales precisas y ampliaron las facultades de fiscalización de la autoridad minera. La Guía de Tránsito de Minerales se consolida como una herramienta central del sistema: acredita el origen legítimo del mineral, su tenencia y la legalidad del transporte, y obliga a todos los actores de la cadena -productores, transportistas, comercializadores y plantas- a operar dentro de un circuito verificable.
El reciente caso detectado en una planta de beneficio del departamento de Godoy Cruz expone con claridad el alcance de este nuevo enfoque. En ese establecimiento, la PAM constató la continuidad de la actividad pese a la existencia de una orden preventiva de cese vigente, junto con la falta de inscripción en el Registro de Productores Mineros y el uso de guías de tránsito vencidas para el ingreso de áridos. La situación derivó en actas, imputación de sanciones agravadas y la eventual intervención de la Fiscalía de Delitos Ambientales, al tratarse de una desobediencia directa a una orden de la autoridad competente.
Las plantas de beneficio pasan a ser responsables directas de los materiales que reciben y procesan, y quedan incorporadas de manera explícita al esquema de fiscalización minera.
El avance del control sobre plantas de tratamiento marca así un punto de inflexión para la minería mendocina, en especial para la de tercera categoría. El objetivo no se limita a sancionar incumplimientos, sino a ordenar una actividad que durante años operó en una zona gris entre lo productivo y lo informal.




















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