Se acerca el primer sondaje de Malargüe Distrito Minero Occidental
- Edu Gajardo
- 29 dic 2025
- 3 Min. de lectura
El proyecto El Perdido se prepara para perforar un sistema de pórfidos en el sur mendocino.

Después de años de debates, definiciones normativas y etapas administrativas, el Malargüe Distrito Minero Occidental (MDMO) comienza a transitar un momento clave: la proximidad de la primera perforación exploratoria del distrito. El proyecto El Perdido, operado por la canadiense Kobrea Exploration en asociación con la mendocina Agaucu, avanza hacia el inicio de su campaña de sondajes diamantinos, convirtiéndose en el emprendimiento más avanzado de todo el esquema minero del sur provincial.
Si bien el inicio de la perforación se postergó algunas semanas respecto del cronograma original -que apuntaba a diciembre-, todo indica que los primeros sondajes comenzarán en enero, una vez finalizado el último tramo del camino de acceso, el sector técnicamente más complejo de la traza.
No se trata de un dato menor: será la primera perforación efectiva dentro de Malargüe Distrito Minero Occidental, y funcionará como caso testigo para el resto de los proyectos que integran el polígono aprobado por ley.
Un proyecto que abre camino en el distrito
El Perdido está ubicado en el departamento de Malargüe, dentro del MDMO I, y forma parte de un paquete de siete proyectos de cobre sobre los cuales Kobrea tiene opción de adquirir el 100% de participación. Con una superficie de 6.878 hectáreas, se trata de un sistema de pórfido cuprífero que nunca fue perforado previamente, pese a contar con múltiples estudios indirectos que indican un alto potencial.
La empresa ya cuenta con los permisos ambientales y sectoriales necesarios para la apertura de caminos y la perforación diamantina, y firmó contrato con la empresa mendocina Conosur Drilling S.A., que estará a cargo del programa de sondajes. La inversión prevista para esta primera campaña asciende a US$ 5 millones, destinados íntegramente a exploración avanzada.
El camino, la logística y los tiempos reales de la montaña
Durante las últimas semanas, la Unidad de Gestión Ambiental (UGA) de MDMO I realizó una inspección técnica integral sobre el proyecto, verificando el avance de la obra de apertura de caminos hasta el sector conocido como Los Caracoles. Allí se constató que los trabajos se ajustan a los parámetros técnicos aprobados y a los compromisos ambientales asumidos.
El último tramo de la traza —según reconoció la propia empresa— presenta mayores dificultades topográficas y constructivas, lo que explica el corrimiento del inicio de la perforación hacia comienzos de 2026. En términos operativos, se trata de un escenario habitual en exploración de alta montaña y no altera el objetivo central del programa.
Señales técnicas que amplían el potencial
Más allá del hito operativo, El Perdido se apoya en una base técnica sólida. Los estudios más recientes ampliaron de manera significativa la comprensión del sistema mineral:
Magnetometría aérea: los resultados indican que el sistema de pórfido se extiende hacia el este, bajo una cubierta de material coluvial, alcanzando una dimensión interpretada de 2 km por 2 km, mayor a la estimada inicialmente.
Análisis ASTER: los datos satelitales muestran que la alteración hidrotermal —indicador clave de mineralización— se prolonga hacia el este y sureste, superando los límites previamente definidos.
Brecha hidrotermal: se identificó una unidad de 1.700 metros por 250 metros, interpretada como el centro del sistema. Este tipo de brechas es característico de depósitos cupríferos de gran escala en la región andina.
Estos elementos explican por qué El Perdido fue seleccionado como el primer proyecto en avanzar hacia perforación dentro del distrito.
Un punto de inflexión para Malargüe y para el esquema MDMO
El inicio de la perforación en El Perdido no solo tiene relevancia para la empresa operadora. Marca un antes y un después para Malargüe Distrito Minero Occidental, que hasta ahora había transitado una etapa predominantemente normativa, ambiental y de planificación.
La perforación efectiva permitirá:
validar en campo los modelos geológicos,
generar información dura para futuras decisiones,
y comenzar a transformar el distrito de un concepto legal en una realidad técnica.
En una provincia donde la minería metalífera lleva más de dos décadas sin actividad productiva, cada metro perforado adquiere un valor simbólico y técnico. El Perdido no define por sí solo el futuro minero de Mendoza, pero sí inaugura una etapa que hasta ahora no había comenzado: la de la exploración real en alta montaña, con control ambiental, participación institucional y reglas claras.




















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