Uranio, reactor y Fuesmen: la cadena nuclear en la salud mendocina
- Edu Gajardo
- hace 6 días
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El RA-10 de la CNEA ampliará la producción de radioisótopos que utilizan FUESMEN e ISCAMEN en la provincia.

El cobre sostiene la electrificación; el litio, la movilidad y el almacenamiento; el silicio, la revolución digital. Y el uranio, en particular, ocupa un lugar estratégico en un sistema que combina generación eléctrica, investigación científica y aplicaciones médicas. Hoy sólo falta la producción de este mineral en la cadena nuclear argentina y de concretarse los proyectos en desarrollo, ese mineral podría abastecer reactores y todo el entramado.
En el último Foro de Inversiones de Mendoza, el presidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), Martín Porro, puso el foco en ese entramado: los reactores argentinos no sólo producen conocimiento o energía, sino insumos que impactan directamente en la salud pública y en economías regionales como la mendocina.
Del reactor al hospital
El RA-10, el reactor multipropósito de 30 MW que la CNEA prevé llevar a criticidad hacia fines de este año, ampliará -por ejemplo- de manera significativa la producción de radioisótopos médicos. Esos radioisótopos son la base de estudios diagnósticos y tratamientos en medicina nuclear.
En Mendoza, la Fundación Escuela de Medicina Nuclear (FUESMEN) es uno de los nodos más avanzados del país en diagnóstico y terapias basadas en radioisótopos. Porro destacó que el desarrollo del RA-10 responde también a esa demanda creciente: centros como FUESMEN necesitan un abastecimiento estable y escalable de insumos nucleares.
La relación es así: CNEA opera los reactores de investigación, esos reactores producen radioisótopos y FUESMEN los utiliza en estudios y terapias de alta complejidad.
Hasta ahora, parte de esa producción se realizaba en el reactor RA-3. El RA-10 permitirá ampliar capacidad, diversificar aplicaciones y reducir dependencia de importaciones en un mercado internacional altamente concentrado.
ISCAMEN y la cadena productiva nuclear
El entramado mendocino no se agota en la medicina humana. El ISCAMEN, organismo provincial que aplica tecnologías de irradiación para control fitosanitario y procesos agroindustriales, también forma parte del ciclo nuclear.
ISCAMEN adquiere radioisótopos -como Cobalto-60- producidos por Dioxitek, que integra el ciclo de combustible nuclear argentino. Esa irradiación es la que permite, por ejemplo, garantizar la sanidad de productos agrícolas exportables, requisito clave para mercados internacionales exigentes.
Así, el uranio extraído, procesado y transformado en combustible nuclear no sólo alimenta reactores o genera electricidad: termina sosteniendo certificaciones sanitarias, cadenas exportadoras y economías regionales.


















