PSJ suma filtrado para aumentar el procesamiento y proyecta 75.000 toneladas anuales
El proyecto de Uspallata bajó la ley de corte y sumó filtros antes de iniciar la construcción. Procesará 42.000 toneladas diarias con los mismos 141 litros por segundo ya autorizados.

PSJ Cobre Mendocino actualizó su diseño técnico y logró la aprobación ante la autoridad de aplicación de un paquete de optimizaciones sobre procesamiento de mineral, recuperación de agua y disposición de colas.
Con el diseño actualizado, PSJ proyecta una producción aproximada de 75.000 toneladas anuales de cobre, 80.000 onzas de oro y 900.000 onzas de plata, sobre un procesamiento que pasa de 28.000 a 42.000 toneladas diarias de mineral. El aumento se concreta manteniendo el caudal de agua fresca aprobado de 141 litros por segundo, sin salir de la superficie ni de la disposición general de instalaciones ya evaluadas.
Una ley de corte más baja suma mineral que iba a la escombrera
El aumento de capacidad se apoya en las campañas de perforación in-fill, que actualizaron el modelo geológico del yacimiento y precisaron la distribución del mineral dentro del plan minero.
Con esa información y con los precios internacionales del cobre, PSJ bajó la ley de corte. La reducción incorpora al circuito de flotación parte del mineral de baja ley que en el diseño anterior estaba destinado a la escombrera. La decisión queda condicionada a los resultados de los estudios geológicos, metalúrgicos, económicos y operativos que respaldan la planificación actualizada.
No hay extracción desde un área nueva ni ampliación de la huella física o ambiental. El mineral es el mismo que ya estaba identificado en el plan minero; cambia el umbral con el que se decide qué se procesa y qué se descarta.
El agua que se recupera es la que habilita el aumento
Para sostener ese procesamiento sin pedir más agua, el proyecto incorporó un sistema de filtrado de colas de alta capacidad. Después de la flotación, las colas pasan por espesamiento hasta una concentración de sólidos cercana al 60%. La pulpa ingresa luego a filtros de prensa que retiran agua adicional y dejan el material como torta compacta con alrededor de 85% de sólidos. Ese material se dispone por apilamiento en seco, esquema que evita las lagunas y pozos de decantación del diseño tradicional.
El agua extraída en el filtrado vuelve al circuito interno de la planta. Esa recirculación es lo que permite procesar más con la misma toma.
El diseño del depósito de colas filtradas estuvo a cargo de Knight Piésold. La mayor densidad y compactación del material mantiene la disposición dentro de la superficie aprobada.
Más inversión y más costo operativo
La tecnología exige una inversión inicial mayor y también incrementa los costos operativos, por los equipos adicionales, la infraestructura específica de filtrado y los sistemas para el manejo mecánico de los materiales. Desde PSJ plantean la decisión como una mejora en el uso de recursos y en la seguridad operacional, resuelta antes del inicio de la obra.
El cierre deja de concentrarse en el final de la operación
El filtrado también modifica las condiciones de manejo y cierre del depósito. Menos agua en el material dispuesto mejora la estabilidad, el control operacional y la planificación del cierre.
Con ese esquema, los sectores que alcancen su configuración final pueden recibir cobertura de suelo y tareas de revegetación durante la vida útil de la mina, según defina la ingeniería de detalle. La gestión del depósito puede avanzar de manera gradual a lo largo de los 16 años de vida útil estimados, en lugar de quedar concentrada en el cierre definitivo.
La compañía sostiene que la mayor capacidad de procesamiento eleva el potencial económico del yacimiento y los ingresos asociados para Mendoza vía actividad económica, exportaciones, regalías e impuestos.



















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