China concentra el 91% del refinado y el 94% de los magnetos de tierras raras pese a la diversificación
En 2024 China aportó cerca del 60% de la minería de tierras raras para magnetos, pero su peso crece aguas abajo. La separación, la refinación y la fabricación de imanes siguen siendo el cuello de botella para Estados Unidos, Australia y el resto de los países que buscan diversificar el suministro.
La concentración de China en la cadena de tierras raras se mide mejor después de la mina que en ella. En 2024, el país representó cerca del 60% de la producción minera de los elementos usados en magnetos permanentes, pero su participación subió a alrededor del 91% en el refinado y al 94% en la fabricación de imanes permanentes sinterizados.
Esa brecha explica por qué los programas de Estados Unidos, Australia y otros países para abrir nuevas fuentes de suministro no reducen la dependencia en la misma proporción. Entre el yacimiento y el imán terminado intervienen la concentración, el tratamiento químico, la separación de cada elemento, la producción de óxidos, la refinación de metales, las aleaciones y, recién al final, la fabricación del magneto.
Cuatro elementos clave y una cadena integrada durante décadas
Las tierras raras agrupan 17 elementos. Para magnetos, los relevantes son neodimio, praseodimio, disprosio y terbio, base de los motores eléctricos compactos de alto rendimiento. Esos imanes están en vehículos eléctricos, turbinas eólicas, automatización industrial, electrónica, centros de datos, sistemas aeroespaciales y equipos de defensa.
China armó una cadena que conecta minería, separación química, metalurgia, aleaciones y manufactura, y las economías de escala de esa infraestructura son la principal barrera para los proyectos de otras jurisdicciones. El dominio es mayor en las tierras raras pesadas: se usan en cantidades chicas dentro del producto final, pero su falta puede frenar líneas industriales enteras.
Los controles de exportación de 2025 mostraron el costo de la dependencia
En abril de 2025, Beijing sometió a licencia de exportación los productos vinculados con samario, gadolinio, terbio, disprosio, lutecio, escandio e itrio, en formas metálicas, óxidos, compuestos, aleaciones y ciertos materiales magnéticos. La medida golpeó a la manufactura y llevó a algunas automotrices a bajar la utilización de capacidad o parar temporalmente sus plantas durante ese año. Un recorte acotado en toneladas tuvo un impacto económico mucho mayor en la industria que consume esos insumos.
Las dificultades siguieron en 2026. Estados Unidos y Japón mantienen conversaciones para diversificar la cadena de magnetos permanentes y de materiales como el itrio, mientras los consumidores industriales siguen sujetos a las autorizaciones de exportación chinas.
Washington y Australia apuestan al procesamiento propio
Estados Unidos destinó fondos a minería, separación, refinación y fabricación de magnetos para reducir la exposición de defensa, la industria automotriz y la tecnología. Su producción minera de tierras raras creció, pero una cadena completa exige plantas de separación química, metales y aleaciones con especificación industrial e imanes competitivos a escala. Aun con inversión fuerte, la dependencia de suministros vinculados a China, en especial de tierras raras pesadas, se mantendrá en los próximos años.
Australia suma recursos y proyectos de procesamiento fuera de China, y otros países apuestan a minería, reciclaje, recuperación de materiales y nuevas plantas de separación. Todos compiten contra una industria china que ya opera a gran escala y tiene demanda interna de vehículos eléctricos, electrónica, energía eólica y manufactura avanzada.
Una concentración por encima del 90% hacia 2030
Las proyecciones indican que en segmentos críticos de las cadenas de tecnologías energéticas un solo país seguirá superando el 90% de participación hacia 2030, pese a los proyectos en curso. Eso cambia la forma de evaluar inversiones: además del costo de producción, la ley y el tamaño del recurso, pesan la seguridad de suministro, la ubicación de la planta de procesamiento, los acuerdos de compra y la capacidad de convertir concentrado en material de uso industrial.
El reciclaje de imanes y las tecnologías que reducen el uso de los elementos más escasos ganan interés, aunque todavía no tienen escala para modificar la estructura del mercado.
Sin separación, refinación, metalurgia y fabricación de magnetos propias, parte del mineral extraído fuera de China seguirá pasando por plantas asiáticas antes de llegar al consumidor industrial. El próximo paso de la diversificación es que las plantas occidentales en construcción entren en producción comercial.



















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